• Doce claves para la transformación

    Doce claves para la transformación

    por Joan Parisi Wilcox

     

    1.- No esperes

    Uno no obtiene conocimiento y sabiduría estando en la cama y esperando a que aparezca un maestro a enseñarte. Es la búsqueda personal lo que origina, la inquietud interna, que ilumina el camino a las respuestas. Y quienquiera que ha llegado a este estado de la mente, puede encontrar pistas a las respuestas en un libro, una conversación, una película – en cualquier lugar. Cualquier cosa puede responder a quien ha creado la necesidad de ello.

    Consejo de un Lama al escritor y buscador Douchin Gersi, autor de Caras en el Humo.

    Estamos constantemente buscando respuestas a preguntas acerca de nuestras vidas: Cómo podemos encontrar felicidad, cuál es nuestro propósito, cómo podemos completarnos por medio  de nuestro trabajo, relaciones o servicio. El problema para muchos de nosotros  es que estamos buscando fuera de nosotros las respuestas, cuando éstas han estado dentro nuestro todo el tiempo. En los reinos espiritual y místico, somos coautores de nuestra realidad. Por lo tanto cada segundo, de cada minuto, de cada hora, de cada día, nuestros pensamientos, sentimientos, palabras, acciones, hechos, sueños, inspiraciones, esperanzas, desilusiones, autodecepciones, están afectando las verdaderas condiciones de quiénes somos  y cómo vivimos. Estamos rehaciéndonos cada segundo de acuerdo a nuestras percepciones cambiantes, y a cómo dotamos de sentido nuestras vidas. Hay en realidad solamente dos preguntas  que tenemos que hacernos: ¿es esta la vida que elijo? ¿Soy la persona que quiero ser? Si las respuestas son no, podemos empezar a transformarnos nosotros y nuestra vida, enfocando nuestra atención en nuestra intención. Podemos encontrar guía y hasta respuesta en todo nuestro derredor. No hay nada nuevo que aprender, porque ya somos expertos en hacernos quienes somos. Debemos simplemente recordar que hacer elecciones iguala a cambiar. La palabra del espíritu está disponible para ayudarnos a conferir sentido a nuestras vidas de la manera que convenga al crecimiento de nuestra alma. y la guía está disponible en el momento en que nos comprometemos a cambiar nosotros y nuestras vidas. Se claro en tus intenciones, Habla acerca de ellas, trabaja sobre ellas, cree en ellas con todas las fibras de tu ser. Y usa las otras once llaves de transformación para cambiar tus hábitos de pensamiento y acción. Empieza ahora.

     

    2.- Acepta la responsabilidad

    El problema no es culpar o explicar, sino tomar la vida que surge…… Toma todo como si hubiera sido tu intención – con ello tu evocas la participación de tu voluntad.

    Joseph Campbell. El poder del Mito

    Cuando llegan las condiciones a nuestra vida, podemos debatir, como los maestros espirituales lo han hecho por eones, de si somos totalmente responsables  por lo que ocurre y ha ocurrido o si somos  actores en un escenario cósmico, simplemente leyendo nuestros papeles. No importa a qué creencias suscribas, con todas las sutiles distinciones posibles, el hecho consiste en que aun cuando no seas responsable por lo que te ocurre, siempre eres responsable por tus reacciones hacia él. Si eres herido, puedes elegir entre quedarte en tus heridas o sanarlas. Puedes elegir entre amarte a vos mismo y a los demás o juzgarte a vos mismo y a los demás. Eres el dueño de tu destino, porque el destino es en gran parte tus percepciones. Este entendimiento no hace más fácil el sanar o el amar, solamente lo hace más posible. Considera la metáfora del vaso lleno hasta la mitad con agua. ¿Está medio vacío o medio lleno? La verdad es que el vaso es vaso y el agua es agua. Pero el significado que le confería al vaso de agua lo debes hacer vos. Y eso es lo que hace la diferencia.

    3. Enfrenta el miedo

    Seguí caminando, aunque no hay lugar al que llegar. No trates de ver a través de las distancias. Eso no es para seres humanos. Muévete a través, pero no te muevas por el camino que el miedo te hace seguir.

    Rumi, fragmento de “En el cambio”

    Todo aquello que nos aparta de nuestro poder nace del miedo. ¿Soy suficientemente bonita o buen mozo? ¿Suficientemente rico?  ¿Suficientemente bueno? Hasta el infinito. Muchos de los “problemas” y “faltas” de nuestras vidas vienen de compararnos con otros o con normas sociales, que en nuestra cultura son es su mayoría basados en los mensajes de los medios. En el centro  de esas comparaciones, de esos juicios, está el miedo. Al rechazo. Al fracaso. Al éxito. A la responsabilidad. Al dolor. Para sobrellevar el miedo, primero hay que reconocerlo, y reconocer en que forma vive dentro de uno. Enfrentar su existencia es sus más sutiles formas, es el primer pequeño paso hacia superarlo. Creo que te sorprenderás al descubrir que el miedo es un cobarde. Enfrenta un demonio interno y todo el resto se echa para atrás, exilia uno y los demás ya no hacen tanta resistencia. Enfrenta al miedo y prepárate para la liberación.

    4. Sigue aprendiendo

    No hay aprendizaje sin alguna dificultad y titubeo. Si quieres seguir aprendiendo, tienes que seguir arriesgándote a fallar – toda tu vida.

    John W. Gardner. Insight # 71

    Aprender y crecer significa aceptar el cambio, pero a menudo le tememos al cambio. Por lo tanto, nos quedamos donde y como somos, porque es más seguro de esa manera. Pero nada que vive puede estancarse, especialmente nuestras almas. Es casi imposible para el alma estancarse, porque si no hay movimiento de evolución hacia la totalidad de nuestro potencial humano y divino, entonces hay usualmente un movimiento hacia atrás, hacia los comportamientos y creencias que no sirven ni a nuestro bienestar ni al de nuestros vecinos. Aprendizaje significa movimiento y vida. ¿Qué es aprendizaje? Seguramente es apertura. A otros. A nuevas ideas y percepciones. A nuevas habilidades. A nuevos conocimientos y entendimientos. A un Nuevo vos. No confundas aprendizaje con maestría. Pero a medida que te abrís a lo Nuevo e inesperado, a menudo descubrís alegría y pasión, que son los profetas de la maestría. Y no esperes que el aprendizaje sea fácil, especialmente al comienzo. Por definición lo “nuevo” es no familiar y hasta extranjero. Desafía los viejos patrones, creencias y formas de comportarse.  Aventurarse en el reino de lo no familiar significa tomar riesgos. Quizá también fallar. Tendemos a escapar de cualquier cosa que pudiera significar fracaso – hasta que recordamos que el fracaso es también un regalo, desde que es una oportunidad para el crecimiento que viene de una lección aprendida.

     

    5. No restrinjas

    Todo lo que hacemos en la vida empieza con nosotros. Para volver a llenarnos, necesitamos vaciarnos para recibir más. De esa manera nos convertimos en recipientes, mantener una mano para recibir las bendiciones y luego abrir la otra mano para que nos convirtamos en canales, permitiendo que esas bendiciones fluyan en la vida de otros.

    -Corazón de Oso. El viento es mi madre.

    La cosmología de la América nativa proclama que todo es un círculo. La ciencia nos dice que todos los ritmos naturales son ciclos. La mayoría de las tradiciones espirituales, de la Judeo-Cristiana a la Oriental, nos advierten que así como sembremos, cosecharemos. Cada una de esas visiones del mundo, cuando se aplican a lo personal, nos piden que permitamos que el flujo de  nuestros dones, acciones, emociones, y medios pase a través nuestro. Esto se llama compartir. Se llama relación, fraternidad, vecindad, mentoría. Para verdaderamente celebrar los dones en nuestras vidas y en nosotros, tenemos que compartir aquello que somos y lo que tenemos, no importa cuan modesto sea. Es casi obvio decir que esto puede cambiar la vida de una persona, pero puede. Y todavía la habilidad de dar no es suficiente, porque falta la otra mitad del ciclo. El ciclo solo se completa cuando nos permitimos a nosotros mismos recibir. Muchos dadores no se permitirán a si mismos ser tomadores porque su estructura de poder es lineal y vertical: el dar genera la ilusión de que uno está arriba, mejor que, más capaz para, etcétera. Sin embrago, cuando puedes ver la vida como un gran ciclo, entonces el dar y el recibir se convierte  no en una jerarquía o privilegio, sino en una corriente circular de conexión en la que somos todos llenados y vaciados y rellenados de nuevo.

     6. Descubre la alegría

    Hay solamente una forma de estar preparado para la muerte: estar saciado. En el alma, en el corazón, en el espíritu, en la carne. Hasta el tope.

    Henry de Motherland. “Misterio explícito” Mors et Vita

    Joseph Campbell nos pidió que siguiéramos nuestra perfecta felicidad (bliss). Pero la mayoría de nosotros queda tan atrapada en los detalles triviales de proveer para nosotros y nuestras familias, que tendemos a perder nuestras pasiones –esos hobbies y pasatiempos y causas y sueños despiertos que alguna vez nos dieron escalofríos de alegría por nuestras columnas vertebrales. La verdad es que la alegría es una elección que hacemos. Cuando somos jóvenes nuestra pasión alimenta nuestro crecimiento, aspiraciones y sueños. Pero a medida que nos movemos hacia la adultez, estamos a menudo inadvertidos del lento escurrir de esa pasión y de la igualmente sigilosa infiltración de la responsabilidad. Por lo tanto debemos repriorizar.  Debemos cambiar nuestras percepciones de modo de darle a la pasión igual espacio que a la responsabilidad. Pero esto no es una propuesta de “esto o lo otro”. Es un ajuste de actitud. La alegría viene en todas cualidades y cantidades, desde la euforia de ver a nuestro equipo ganar hasta el tranquilo alivio de saber que un ser querido superó una difícil operación. Desde la chispa en la lengua del primer sorbo de café en la mañana al suspiro de un músculo al desperezarse cuando nos deslizamos en la cama una noche. Lo que sea que nos traiga alegría, una tranquila sonrisa o una estentórea carcajada, una mano extendida o un premio aceptado, debemos hacerle espacio en nuestra conciencia, antes de invitarla a nuestras vidas. Si te haces una promesa a vos mismo hoy, permití que a partir de este momento consigas alegría como se hace cuando se compran zapatos nuevos o se miran fotos familiares frente al fuego. Y lo vas a promover en las vidas de otros.

    Vivir tu alegría, ya sea una gran pasión perseguida o toda una vida de pequeños momentos acumulados, significa ser capaz de decir, cuando la cortina de esta vida física esté cayendo “…mi vida esparció luz/ en mi rápida danza a través de la oscuridad/envié una lluvia de estrellas/Vibrando como un beso a lo largo de la espina vertebral del universo.”

    7. Saborea lo inesperado

    Debemos asumir nuestra existencia tan ampliamente en cualquier dirección como podamos, todo, hasta lo nunca escuchado, debe ser posible en ella. Esto es, de última el único coraje que se nos demanda: tener coraje para lo más extraño, lo más inexplicable.

    -Rainer maría Rilke

    Tendemos a encajonarnos. Tendemos a permitir a los otros que circunscriban lo que es posible o aceptable para nosotros y para los demás. A veces es más fácil creer que crecimos para creer en lo que los expertos o las ciencias nos dicen que es prudente creer. Pero todos hemos experimentado momentos en que nuestras creencias fueron dados vuelta y por segundos o minutos tuvimos vértigo acerca de lo que había pasado. Tenemos adjetivos para describir esas situaciones: misterioso, oculto, anómalo, sincronístico, milagroso. Son palabras que nos ayudan a empujar fuera de nosotros lo que no podemos explicar. Ignoramos lo inexplicable e in entendible a nuestro propio riesgo, desde que nos dan pistas de lo que es posible.

    Aprende a saborear lo inesperado y aprenderás a permitir que el poder misterioso del “quizá” entre en tu vida. Agranda tus límites de “lo posible” y pronto lo imposible empezará a ser vecino.  Y sentarse a comer con lo imposible es lo que siempre ha nutrido el descubrimiento científico, el progreso social, el avance personal y el crecimiento espiritual.

    8. Espera desafíos

    Cuando empezamos a prestar atención a lo que está ocurriendo en nuestro entorno, empezamos a ver que el Universo está dándonos toda clase de claves acerca de nuestro camino. Si creemos en el amor y estamos haciendo un compromiso para ser amor, hay una buena probabilidad de que el Universo nos mande gente sedienta en una fila a quienes no amamos. Nuestra tarea: Amar a esa gente sedienta

    -Gloria D. Karpinski. Donde dos mundos se tocan

    De todas las claves para la transformación compiladas en este artículo, esta es la que te pedimos que consideres más profundamente. Las palabras de Karpinski me shockearon profundamente la primera vez que las leí y te pido que las releas ahora., porque aquí hay una lección que puede transformar todas tus cargas en dones. Muchos de nosotros fuimos educados en tradiciones espirituales en las que un benevolente Dios protegía y resguardaba a todos los buenos, decentes seres humanos. Pero hay otras tradiciones, tales como aquellas que enseñan el karma, que nos dan una perspectiva diferente. Estas tradiciones nos piden que consideremos que hemos elegido estar aquí, en esta Tierra, en este cuerpo, como miembros de esta familia, para el bien del desarrollo de nuestra alma. Que los desafíos que enfrentamos en esta vida son aquellos que hemos aceptado para lidiar aquí, de manera de quemar zonas inmaduras dejadas en nuestros cuerpos espirituales. Las distinciones entre los sistemas de creencias primero y segundo son profundas. En el primer sistema de creencias, buscamos nuestros dones como barómetros de nuestro valor y nos auto juzgamos como poco  cuando nuestras vidas no alcanzan ciertos estándares. El sentimiento es que si las condiciones de nuestras vidas no están nutriendo nuestro cuerpo, mente y alma, somos de alguna manera “menos que”. Cambiando a la última percepción sin embargo, vemos todos los aspectos saludables y naturales de nuestra vida como la evidencia de lecciones ya aprendidas y como municiones de nuestra arsenal espiritual útiles para combatir todos los desafíos de nuestras vidas. Podremos entender entonces, que nuestras dificultades, desafíos y cargas, son realmente nuestros dones, desde que son oportunidades que nos estamos dando a nosotros mismos para nuestro propio crecimiento. No son nuestros enemigos sino nuestros maestros. Por lo tanto si queremos cambiar nuestras vidas y enriquecer nuestras almas, debemos empezar por mirar aquello en lo que fallamos. Esas son las aulas que el Espíritu ha puesto para que podamos aprender las lecciones más valiosas para nuestra liberación a la totalidad del ser. Por lo tanto empieza ahora a preguntarte qué aspectos de tu vida son más dolorosos y menos satisfactorios. Pregúntate qué patrones no sanos han emergido a lo largo de los años. Lugo mira a esas personas, patrones y situaciones como oportunidades. Tu alma está llamando a tu espíritu: “Aquí!, dice. Aquí es donde tus dones ocultos se encuentran esperándote. ¿Eres capaz de encontrarlos, de desarrollarlos, de aceptarlos, de usarlos?

    9. Busca la belleza.

    Esta terminado. Está terminado.

    Está terminado en belleza.

    -Líneas con que terminan muchas oraciones Navajo

    A menudo pensamos en las consecuencias de nuestras acciones o inacciones de acuerdo con la forma en que ellas pueden afectar nuestro bienestar material y emocional. Estamos menos inclinados a considerar los efectos espirituales. Pero esta oración Navajo nos pide poner nuestras vidas en la perspectiva de nuestra muerte, y preguntarnos si vamos a ser capaces de decir, en ese momento, con satisfacción y amor hacia nosotros mismos: Caminé en la belleza. La belleza para los Navajo es el ideal de armonía. Pero la belleza puede estar en el ojo del observador. Quizá sea suficiente para vos ser capaz de decir: hice lo mejor que pude. Dije lo que necesitaba decir. Hice lo que necesitaba hacer. No tengo lamentaciones. Desde esta perspectiva al único que le tienes que responder es a tu yo espiritual. Pero no deberíamos esperar hasta el ocaso de nuestras vidas para preguntarnos si hemos caminado en belleza. Podemos empezar a caminar ahora. En cada tarea en la que estás comprometido, no importa cuanto parezca inconsecuente, te puedes preguntar: ¿Estoy actuando con belleza?. ¿Terminaré esto con belleza? Una pelea con un amigo o tu esposa, un picnic con un niño, una tarea rutinaria de la casa. Al estar atascado en el tráfico de una hora pico. Si eres consciente de cómo quieres completar el acto, estarás más conciente de cómo lo estás llevando a cabo. Piensa en hacer un final hermoso y el inicio y el medio de tu acción o situación de alguna manera parecerá desarrollarse de forma más nutritiva, positiva y beneficiosa.

    10. Ama incondicionalmente

    Anda a tu pecho, golpea allí, y pregúntale a tu corazón lo que sabe.

    -William Shakespeare. Medida por medida

    Usualmente amamos de acuerdo a nuestras necesidades. Buscamos estar satisfechos, completos aceptados. Queremos sentirnos bien con nosotros mismos. Pero el amor incondicional no es con nosotros. Es con lo que no es nosotros .Se trata de la tolerancia con personas que parecen, piensan, actúan y son diferentes de nosotros.  Se trata de no excluir o condenar a alguien aún cuando no podemos aceptar o perdonar algo que ellos han hecho o dicho. Es algo muy difícil. Pero podemos practicar la tolerancia y la actitud no enjuiciadora en pequeñas acciones cada vez, y podemos empezar con nosotros mismos. ¿Por qué? Porque para aprender a amar a otros es necesario aprender a amarnos a nosotros mismos primero. Mucha gente no puede o no quiere amar porque los hace sentir demasiado vulnerables. Si nos abrimos al amor nos arriesgamos al rechazo. Y esa es una propuesta que asusta demasiado para llevar a cabo. Para alguno de nosotros el tema es amar demasiado, al punto de pensar que si el amor que sentimos por otra persona no nos es devuelto de la misma manera, no seremos capaces de vivir felizmente. Estas dos clases de amor están basadas en la falta de amor a nosotros mismos. Debemos primero golpear a la puerta se nuestros propios corazones para discernir que sentimos acerca de nosotros mismos. ¿Qué hay allí acerca de nosotros que no es amable? Cuando contestamos esta cuestión, veremos a menudo que aquellas cosas que no podemos o no queremos amar en nosotros son las mismas que no podemos o queremos amar en los otros. La gente que “nos saca” son espejos para nosotros, porque reflejan nuestras partes más oscuras. Por lo tanto si quieres que el amor sea reflejado en tu vida , primero tienes que reflejarlo hacia fuera en el mundo, desde tu interior. Y solo puedes hacer eso cuando has aprendido a amarte a vos mismo incondicionalmente.

    11. Se mientras haces.

    Hacer es una función del cuerpo. Ser es una función del alma. El cuerpo siempre está haciendo algo. Cada minuto de cada día es para algo. Nunca para. Nunca descansa, está constantemente haciendo algo. Está hacienda lo que está haciendo bajo las órdenes del alma –o a expensas del alma. La calidad de tu vida depende de este equilibrio.

    El alma es ser por siempre. Está siendo lo que está siendo, más allá de lo que el cuerpo esté haciendo, y no a causa de lo que el cuerpo esté haciendo. Si piensas que tu vida se trata de sólo hacer, no entiendes lo que eres… Tu alma se ocupa sólo de lo que estás siendo mientras vos estás haciendo lo que estás haciendo.

    -Neale Donald Walsh . Conversaciones con Dios.

    Un diálogo poco común (Libro I)

    Nuestra sociedad está basada en la creencia de que el “hacer” va a resultar en  ser. Si queremos “ser” alguien, bueno, es mejor que hagamos algo acerca de ello. Grados educativos, premios, posesiones, promociones, respeto, reconocimiento. Trabajamos para conseguir llegar adonde queremos estar (ser). Pero casi nunca pensamos en que forma nuestro ser está dirigiendo nuestras acciones. Sería bueno preguntarnos a nosotros mismos acerca de “hacer” y “ser”. ¿Porqué quiero lo que quiero? ¿Cómo me comportaré mientras lucho para conseguirlo? ¿Qué consecuencias tendrán mis acciones para los demás? ¿Qué habré logrado cuando lo consiga? ¿De que manera estaré contribuyendo a mi propio crecimiento y al bienestar de aquellos que están a mi alrededor? ¿Cómo puedo devolver? ¿Cuándo haya logrado mi objetivo, hacia donde iré, porqué como?

    Si solo estamos hacienda por hacer, porque eso es lo que se espera de nosotros, entonces corremos el riesgo de una existencia superficial.  Si, sin embargo nuestro hacer está motivado por nuestro ser, por la chispa de nuestro espíritu- acuérdate de la perfecta felicidad (bliss) que Joseph Campbell nos pidió encontrar en nuestras vidas- entonces estamos haciendo el trabajo de nuestra alma. Y lo más importante de todo, si continuamente tomamos respiros para evaluar si algo que estamos haciendo sumará o restará de la armonía y del bienestar de aquellos a nuestro derredor, entonces hemos hecho buena parte del camino del “ser en el hacer”. Muchos maestros budistas hablan de “atención” –de estar en el momento, de saborear lo que se está desarrollando y nuestro lugar en él, nuestra respuesta a él y el efecto sobre él. La atención puede ayudarnos a ser mientras hacemos.

    12. Vive tu espiritualidad

    Primero la Iluminación – Luego el lavadero

    -Viejo dicho Budista Zen

    Nuestra sociedad se está despertando. Viendo lo nuevo. Ya sea que lo que está ocurriendo lo llames “new age” o la “generación del yo” moviéndose hacia convertirse en la “generación del nosotros”o a que los límites geopolíticos van cambiando a medida que nos convertimos en una comunidad global, hay signos son claros de que estamos en medio de cambios sociales y espirituales. Muchos creen que esta revisión colectiva es una consecuencia emergente de la búsqueda individual de sentido y de valores espirituales en un mundo que se ha convertido en algo demasiado mecánico e impersonal. No importa a que factores atribuyamos esta búsqueda, el hecho es que muchos de nosotros, enormes números de nosotros, estamos descontentos de la forma en que las cosas están- y de la manera en que somos. Estamos buscando un significado más profundo apara nuestras vidas y una conexión más inmediata y personal con el espíritu. Nuestros críticos cargan con que la nueva espiritualidad es auto indulgente- de que estamos tan ocupados de nosotros mismos que somos solipsistas, irresponsables y completos egoístas. O que estamos en una isla idílica contentos con revolcarnos en nuestras heridas y celebrar nuestra victimización, o tan desesperanzados del estado del mundo que negamos la realidad y buscamos escaparnos a un auto creado nirvana. Ellos dicen que creer que tu divinidad está contenida y sólo esperando para expresarse, significa que no somos responsables ante nadie que no sea nosotros mismos y nuestros caprichos. Pero nos malinterpretan. Porque la mayor parte de nuestra búsqueda por la iluminación, para vernos a nosotros mismos como cocreadores de nuestras vidas, por reconocer la divinidad en nuestro interior, significa que asumimos  una enorme responsabilidad. En la “nueva espiritualidad” no nos reducimos a seres físicos sujetos a condicionamiento social y al rápido movimiento de señales químicas o a la ventura de nuestra genética. De acuerdo a nuestras creencias también somos seres espirituales, parte de la Gran Red del SER moviéndonos con una Fuerza que es conciente y siempre en el acto de crear. No hay “ahí afuera”. Nada está separado. Estamos todos interconectados, y por lo tanto no hay excusas, no hay víctimas y no hay redentores. Esto no significa que no recemos a altos espíritus Jesús, Dios Allah, o quien sea. Reconocemos algo mucho más grande que nosotros, pero no algo o alguien que esta separado de nosotros. Como un shamán peruano una vez dijo: no estamos buscando el camino de vuelta al corazón de Dios, pero si tratando de recordar que todavía estamos descansando en Su corazón. Por ello no necesitamos mediadores en nuestra relación con el gran Espíritu. Somos uno con El. Y por lo tanto no buscamos tener nuestros pecados absueltos pero si aceptar la responsabilidad personal. Esta creencia significa que tenemos que ser pragmáticos y apegados a la realidad, porque la mayoría pensamos que estamos aquí por unas enormes responsabilidades espirituales y que esta es nuestra aula de clases. Sabemos que mientras tomemos responsabilidades por el estado de nuestras almas, tomamos responsabilidad también por el estado del mundo. La transformación puede empezar por mí, pero es acerca de “nosotros”. Como el dicho Zen citado arriba sugiere, me gustaría sugerir que estamos en el lavadero. Las telas que buscamos limpiar están hechas de nuestras debilidades, sombras, temores y dudas. Cuando conseguimos nuestro momento de insight, somos lanzados en un proceso de transformación que involucra realizar nuestra propia limpieza cada momento de cada día. Reconocemos que hacer nuestra limpieza es un servicio sagrado, y con felicidad sumergimos nuestras manos en el agua jabonosa caliente para empezar a frotarnos y limpiarnos.

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