• Meditación con chakana

    Meditacion con chakana

    por Carlos de la Torre

    CHAKANA: UN METODO DE MEDITACION EN LA VERTIENTE CULTURAL ANDINA.

    1. Introducción o advertencia.

    Si una poesía te conduce hacia la paz, si la música te eleva sobre los pesares, si sientes que el dolor ajeno es también parte de tu pan, si amas a una flor y a una araña tanto como a tu belleza, si sientes que haces poco por las manos que hacia ti se extienden, si tienes ganas de subir a la montaña para recordar la pequeñez de tu persona y la grandeza de la vida entera. Entonces, no me digas que no sabes nada del espíritu.

    Si estas en la búsqueda de ese “algo” que no se alcanza ni aún luego de saciado el deseo, quizás te interese el camino recorrido por los hijos del sol y de la nieve eterna, de la tierra y las lagunas, los hermanos del cóndor, del puma, la serpiente y las alpacas.

    Se habla en estas páginas de puertas (punku) hacia mundos de absoluta luz o angustiante oscuridad; de maestros guías que son montañas (apu); de una madre (pacha mama) que te ama con su entraña dulce y refrescante; de fuentes de agua (qocha) que seducen a los caminantes; de aves misteriosas que traen mensajes del señor de la montaña; de tormentas de rayos que eligen a futuros sacerdotes (paq´o); de hombres y mujeres que sólo viven para transmitir a otros el conocimiento sagrado, “que no debe morir”.

    Perderás el tiempo juzgando estas páginas con el rigor de la razón. Nadie te pedirá tampoco un esfuerzo de fé a la manera de un dogma. Este es un camino modestamente insinuado en símbolos e imágenes, su sabiduría se oculta “debajo de una piedra”. Es para ti, si asumes el riesgo de “levantar la piedra”, pero no lo lograrás con un esfuerzo mental solitario, será necesario involucrar tu corazón, maltratar tu vanidad, desconfiar de tu “capacidad de crítica”.

     2. Pasó por nuestras tierras caminando, de lo alto hacia lo bajo.

    En un amanecer de aquellos en que todo es esmeralda en las aguas que bordean las terrazas de la isla, recibió la luz. El sol iluminó las montañas, las tierras planas y las aguas del extenso lago, pero iluminó además la intimidad de su ser, en una forma nueva. No hubo más dudas ni dilataciones, supo que era el momento de partir.

    Abandonó la isla Titi Qaqa, su trazo fue sencillo, una línea recta hacia adelante. Partió con sus hermanos y con sus mujeres, cuatro ayllus en total. Su traje blanco y su cualidad de navegar sobre las olas de la Hatun Qocha, dieron motivo para que fuese llamado Wiraqocha, “espuma de la laguna”.

    Wiraqocha y sus hermanos, espantaban el sufrimiento de las gentes. Imaymana caminaba por el lado derecho, por las vertientes orientales de las altas montañas, aliviando enfermedades, explicando la virtudes de las hierbas. Tokapu, iba por la izquierda, por las tierras altas pobladas de alpacas y vicuñas, enseñaba a tejer y abrigar los cuerpos. Por el centro, Wiracocha, hacia crecer la esperanza en los corazones, disipaba oscuridades y temores, desataba los nudos del deseo.

    Un cuarto hermano, Tunupa, desdeñando el camino de la luz, decidió viajar en sentido opuesto, volvió hacia arriba, retornó a los desiertos y salares. Se ocultó en los volcanes y en las galerías profundas de los roquedales. No sentía que su poder debiera compartirse con los hombres.

    Terminada la planicie de los Qolla, Wiraqocha y sus hermanos ingresaron a la ancha quebrada del Willkamayu. El primer descanso fue en Raqchi, territorio habitado por los Kana. No hubo hospitalidad para los forasteros. Un volcán, el Kimsachata y un fuego que bajó de lo alto, quemaron esta tierra de gente rebelde y violenta.

    Más adelante, la belleza de Urqoqocha, la laguna, los detuvo nuevamente. Contemplaron solazados sus colores amarillos azules tornasoles, aspiraron la paz y el cariño que ella acostumbra obsequiar. Desde la cima de la montaña que está junto a Urqoqocha, saludaron al sol y su luz les descubrió los valles aún por recorrer.

    Continuando por el camino del medio, Wiraqocha decidió descansar en un montículo orillado de pantanos, cerca de los riachuelos de una cabecera de valle. En este lugar, equidistante de las poderosas montañas, Apu Salkantay y Ausangate, supo que se hallaba en el nudo central (Qosqo) de ese gran tejido de gentes y lugares, que él debería ensamblar. Tal misión le venía de muy alto, desde el gran espíritu Illa Tiqsi, confirmó que su misión era disipar la oscuridad y las nubes negras del sufrimiento.

    El camino de Wiraqocha continuó adelante, descendiendo, atravesando valles en línea recta, iluminando a las gentes de Wilcashuamán, Wari, Tunanmarka, Chinchayqocha, Huanukopampa, Caxas, Moche, Tumbes y la isla Puná. Esta ruta fue mucho después, en el tiempo de los señores Inka, llamada Qhapaq Ñan.

    Wiraqocha y sus hermanos, culminaron su viaje en las aguas del actual Ecuador, volvieron a ser espuma de una gran laguna. Antes de partir prometieron volver y quedarse para siempre, en un ciclo sin final, aguas arriba aguas abajo y viceversa; de tierras altas a tierras bajas; de los nevados y la cercanía al sol a las arenas del mar y la selva calurosa.

    3. Los tres mundos de Wiraqocha.

    La existencia humana según explicó Wiraqocha, transcurre en tres mundos paralelos: Hanaq Pacha, es un mundo de luz, imperceptible a los sentidos, es el sol brillando en nuestro espíritu; Kay Pacha, es la dimensión sensible de nuestra existencia, lo que se ve, se escucha y es tangible al cuerpo físico, es el mundo del placer y del sufrimiento; Uhu Pacha, es un mundo de tinieblas, de fuerzas poderosas e incontrolables, no es un mundo para los humanos, es el mundo de la fertilidad y del pálpito de la vida del planeta.

    Los humanos y otros seres vivientes habitamos en el Kay Pacha. Sin embargo, en el plano interno o espiritual, estamos expuestos a influencias que nos llegan desde los otros dos mundos. Tenemos además la facultad de conducir a propia voluntad el desarrollo de nuestra interioridad en la manera normal, que es hacia el Hanaq Pacha, o de lo contrario alejarnos de la luz, mediante al apego a alguna fuerza del mundo subterráneo.

    Existen puertas (punku) que comunican a los tres mundos. Algunos lugares en las cumbres de ciertas montañas son puertas para el Hanaq Pacha. De manera semejante, grutas oscuras, quebradas pedregosas, algunas lagunas y manantiales, o lugares de fuertes pasiones humanas, pueden ser puertas hacia el Uhu Pacha. Los transeúntes en el camino de la vida, que por ingenuidad o interés material se acercan a estas Punku, han de pagar su imprudencia con la pérdida de la libertad o de la salud.

    4. Los Paq´o.

    El espíritu de Wiraqocha y su mensaje para toda la humanidad, está encarnados en los sacerdotes andinos, denominados de manera genérica como Paq´o. Ellos guardan una jerarquía entre sí, se reunen periódicamente en lugares alejados de los centros urbanos, y tienen como consigna evitar que su conocimiento se extinga. Creen además que está cerca el tiempo en que volverán a utilizar sus templos de manera pública y sin persecuciones.

    Dos escuelas separan sin antagonismos a los sacerdotes del espíritu de Wiraqocha. Unos estan dedicados de preferencia a la Pacha Mama, otros han entregado su vida al servicio de un Apu, quien es a su vez de ellos, su maestro y guía.

    En ambas escuelas los niveles de desarrollo espiritual son claramente diferenciados y el paso de un nivel a otro se cumple con el requisito de la examinación y aprobación del aspirante, por un grupo de maestros. Los peldaños ascienden desde PampaMesayoq, hasta AltoMesayoq y Kuraq. Existen también especialidades como la del Hampeq, el herbolario, o la del Kukaq´awaq, quien tiene el arte de consultar a la hoja de coca.

    Tres niveles básicos marcan el camino de estos sacerdotes. El primero es el conocimiento del poder oculto en las hierbas medicinales y otras plantas hijas de la Pacha Mama; el segundo es el dominio de las técnicas de concentración mental; el tercero es el control sobre todas las formas del miedo.

    La iniciación en el camino del Paq´o, tiene siempre como base la vocación natural. En la mayoría de los casos, el aspirante ha heredado esta vocación de un pariente cercano y conocido, puede ser de uno de sus padres o de sus abuelos. Algunas veces un golpe del rayo confirma o despierta la vocación dormida.

    El aspirante es iniciado por un maestro y los conocimientos los recibe mientras trabaja como su asistente. Culminada su instrucción en el primer nivel, el maestro le obsequia una tela cuadrada denominada  Unkuna, y le autoriza para manejar una Mesa, es decir para ser intermediario entre los hombres y el espíritu de un Apu o de la Pacha Mama.

    Un maestro del grado de Altomesayoq ejerce las funciones de médico en los planos físico y espiritual, no vende sus servicios de manera comercial, por ética atiende a quien lo necesita y sólo acepta retribuciones de acuerdo a la capacidad económica y voluntad del paciente.

    El maestro Altomesayoq mantiene una comunicación estrecha con su Apu protector. Diversos tipos de aves, generalmente halcones, águilas y cóndores conducen estos mensajes desde el Apu hasta el Altomesayoq. Un maestro gana celebridad y respeto de esta manera, de acuerdo al poder que maneja al conducir su Mesa.

    5. Lo espiritual en la cultura andina.

    En la cultura andina, la alegría, la salud, la fertilidad, la generosidad, la capacidad de servicio, son indicadores de un contacto estrecho con los espíritus de las montañas y de la pacha mama. Si quisiéramos definir un modelo de “santidad” en esta cultura, lo más cercano serían las cualidades de Qhapaq (señor) y Qollana (líder en la producción).

    La función que cumplen los Pak´o, es ayudar a los runa (los seres humanos) a desarrollar en su vida las cualidades antes mencionadas. Ellos retiran barreras psicológicas, expulsan el miedo, “llaman el ánimo”, recuperan la salud, conducen las ceremonias de agradecimiento y solicitud que se dedican a las fuerzas espirituales de Illa Tiqsi, de los Apu, de la Pachamama, de Tayta Inti, de Mama Killa, de Mama Qocha, y otras entidades.

    La presencia del Sol, Tayta Inti, proporciona también una visión adecuada del sentido de la vida y de la espiritualidad. Se concibe así que todos los seres vivientes nacen y crecen hacia la luz del sol, en la forma de un proceso sencillo y natural. El desarrollo espiritual consiste entonces en facilitar este proceso en uno mismo y si es posible también en nuestros compañeros de camino.

    Para los hijos del Sol, no existe el pecado como mancha imborrable ni tampoco la enfermedad y muerte como formas de oscuridad eterna. Estos tres fenómenos son sólo nubes pasajeras que engañan a los hombres. Como nubes de ilusión, ocultan la verdad de que todo ser viviente es un ser de luz.

    Wiraqocha y sus hermanos enseñaron también a orar y meditar como un medio para limpiar la mente y alimentar el espíritu.

    6. Chakana, una técnica de meditación con oración.

    Chakana, es el nombre que se da a uno de los símbolos más antiguos de la cultura andina. Este símbolo consiste en un círculo acompañado de cuatro figuras cuadradas que van colocadas de manera simétrica en sus bordes derecho, izquierdo, superior e inferior; simulando el astro solar.

    El símbolo Chakana aparece en los grabados Chavín, en las estelas de piedra Tiawanaku, en la textilería Wari, en los ceramios Nasca, en los bordados Inka. Hoy día puede verse en las vasijas medicinales de los Paq´o del sur andino e incluso en los trajes de los caciques Mapuche, en la región más austral de nuestra América.

    En la técnica de meditación con oración que se presenta en estas páginas, el símbolo Chakana constituye la figura central que permite otorgar un orden a los pensamientos, en la búsqueda del contacto con las vibraciones del Hanaq Pacha.

    Generalmente se entiende la palabra “meditación” como un esfuerzo de concentración mental sobre un objeto muy bien definido que puede ser por ejemplo la resolución de un dilema. En cambio la palabra “oración” tiene un contenido religioso, en tanto que se trata de entablar un diálogo con una fuerza espiritual de carácter superior.

    En la técnica Chakana proponemos una síntesis de ambas funciones. Es por una parte, un instrumento para la revisión de nuestra vida interior y a la vez por otra parte, un esfuerzo de comunicación y acercamiento hacia una gran fuente de luz espiritual.

    La técnica Chakana se puede practicar a cualquier hora del día pero se conseguirá mejores resultados en horas de la madrugada y en ayunas. En un nivel más específico, esta técnica consiste en el plano físico, en una mezcla de respiración, relajamiento, concentración mental y recitación; en el plano espiritual está conformada por las siguientes etapas: limpieza, saludo, agradecimiento, invocación y oración.

    7. Las etapas en la técnica Chakana.

    La primera etapa consiste en encontrar un lugar aislado de ruidos y de posibles interrupciones. Este lugar puede ser una habitación cerrada mirando hacia una ventana, un lugar solitario en la orilla del mar, o quizás en el campo frente al horizonte y el cielo abierto.

    Elegido el lugar, la persona debe adoptar una posición cómoda, sentada en el suelo sobre las piernas dobladas, de tal manera de favorecer el relajamiento muscular y la concentración de la mente. En esta posición realizará  respiraciones lentas y profundas con el fin de disipar los pensamientos y las preocupaciones del momento.

    En la segunda etapa, el practicante saluda a las entidades espirituales y a los lugares sagrados. Es decir saluda a Illa Tiqsi, a Tayta Inti, a Pacha Mama, a Mama Killa, a los Apu, a las Qocha, a las Wacas (lugares sagrados) y Paqarinas (lugares de origen de una familia).

    La tercera etapa, la constituye el agradecimiento a todo lo existente. En primer lugar a las entidades espirituales antes mencionadas, en segundo lugar a los familiares cercanos, compañeros de trabajo, y todos los seres vivientes del planeta; en tercer lugar a los maestros espirituales.

    El agradecimiento en estos tres niveles se efectua siguiendo el orden jerárquico que sintetiza el símbolo de la Chakana. Esto puede verse en los gráficos 01, 02 y 03.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    En los gráficos anteriores el lugar del centro en la figura Chakana tiene el lugar principal, le siguen en orden de jerarquía los lugares de arriba, abajo, izquierda y derecha, marcados con los números de 1 a 4.

    La cuarta etapa se dedica a la invocación de la fuerza divina. Esto puede hacerse con las propias palabras del practicante o utilizando alguna oración ya establecida para estos efectos. Por ejemplo dentro del cristianismo lo más adecuado podría ser la oración del Padre Nuestro.

     En la tradición religiosa andina, algunos documentos de la extirpación de idolatrías mencionan que se utilizaba las siguientes palabras : Illa Kon Tiqsi Wiraqocha Pachayachachiq, que en español significarían : Gran Señor de la Luz Creador del Universo. 

    Debe tenerse muy en cuenta que la fase de la invocación se hace después del agradecimiento. Este agradecimiento implica reconciliación con todos los seres vivientes. El agradecimiento sincero, aún hacia las personas que puedan habernos dañado, permite una limpieza interior que es requisito para alojar la luz del espíritu superior que se está invocando.

    Finalmente la quinta etapa consiste en la oración personal, es decir en el diálogo interno con Dios. Aquí presentamos nuestras inquietudes, ponemos al descubierto nuestra debilidad y nuestros temores, pedimos la fuerza necesaria, afirmamos nuestra búsqueda de la paz, la justicia, la solidaridad y el fin de la miseria.

    Estas cinco etapas de la meditación con oración pueden tomar en total de 15 a 60 minutos. Esto dependerá de la voluntad del practicante. Al final de la práctica se efectuará un saludo a las entidades espirituales semejante al realizado en la etapa segunda.

    8. Las tres virtudes.

    De poco o nada servirá la práctica de la meditación con oración, si ella no transforma paulatinamente nuestra conducta de manera positiva. En el mundo cultural andino tres virtudes deben sembrarse en el huerto de nuestra vida interior. Ellas son las siguientes : Munay, Yachay, y Llankay.

    Munay, es la principal y consiste en la capacidad de dar cariño, de saber escuchar, de sentir como propios el sufrimiento y la alegría de otros seres vivientes. Esta virtud es equivalente a las del amor y la compasión en la tradición cristiana.

    Según el cronista Betanzos, uno de los títulos honoríficos del Inka era el de Waccha kuyaq, que se traduce como “el que ama a los pobres y débiles”.(Citado en Murra, 1983).

    Yachay, es la cualidad de sabiduría, pero entendida no como acumulación de conocimientos, sino como la capacidad de desentrañar los aspectos positivos de toda experiencia en cualquier circunstancia. De ésta manera el yachaq, sabio, aprende continuamente y toda experiencia constituye para él un alimento y motivo de reflexión.

    Llankay, es la capacidad de trabajo productivo, la capacidad de ser fecundo en obras que son útiles para fomentar la vida de todos los seres vivientes.

    En la cultura andina de poco sirve la sabiduría si no se traduce en obras tangibles. Los agricultores más respetados socialmente son los que dominan mejor las técnicas productivas, estos son denominados Qollana. Los Paq´o son también agricultores y producen sus propios alimentos. La religión está por tanto al servicio de las necesidades de la vida cotidiana.

     9. Una cuarta virtud: la tolerancia.

    Las prácticas religiosas andinas han sobrevivido a la persecución religiosa colonial gracias al papel que han cumplido los Paq´o y gracias a la protección de las familias campesinas. Estas prácticas han asimilado muchos elementos del cristianismo y también quizás de otras religiones traídas al Perú por asiáticos y africanos.

    Una virtud de la religión andina es por tanto su carácter tolerante y abierto a la influencia de otras religiones. No se concibe en el mundo cultural andino, acciones de violencia o enemistad por motivos religiosos.

    La religión andina por su alto grado de espiritualidad, por las virtudes que promueve, por su cualidad de tolerancia y por el hecho de ser practicada por varios millones de personas; merece un lugar en la cultura universal de nuestro planeta, en igual categoría que las grandes tradiciones religiosas como son el Cristianismo, el Induísmo, el Budismo, el Islam, y el Judaísmo.

     

    Escrito por Carlos de la Torre.

    Asociación Intip Pacha Mamaq Wawankuna.

    (Hijos del Sol y de la Madre Tierra).

    Sicuani, Cusco, Perú. 2,000

    cde_la_torre@hotmail.com

     

    Nota sobre el origen de este ensayo:

     La versión original fue escrita en la ciudad del Qosqo, Perú, en Diciembre de 1994, circulando a nivel de amigos. En 1998, un grupo de hermanos de la ciudad de Huánuco, cultores de la mística andina, la convirtieron en documento impreso para una difusión mayor. En Febrero del 2000 se revisó en la ciudad de Sicuani, sin introducir modificaciones sustantivas, para ser enviada vía internet.

    Este ensayo recoge conocimientos recibidos principalmente de tres maestros Paq´o. Dos de ellos fueron formados en la tradición Q´ero de Paucartambo, Cusco: Américo Yábar, poeta místico especialista en psicología social y maestro Kuraq; y Juan Víctor Nuñez del Prado, antropólogo y maestro Kuraq. Ambos fueron ayudantes (Yanapaq) de Benito Qoriwaman, famoso Maestro de grado Kuraq Akulleq,  de la tradición Q´ero, puerta de entrada (Q`ero Punku) al espacio más sagrado de la nación Q`ero.  El tercero de mis maestros fue una joven de origen campesino, sin estudios universitarios: María Choque Mamani, antes empleada doméstica y curandera Hampeq, hoy dirigente religiosa evangélica. Posee el grado de maestra Pampamesayoq de la tradición Polobaya, de Arequipa. Ella recibió conocimientos invalorables como ayudante de su abuela Rosalía, maestra de grado Altomesayoq, que atendía a familias campesinas de comunidades de Arequipa y Moquegua.

    En los años siguientes a 1994, el contenido de éste ensayo se ha reconfirmado con las enseñanzas recibidas en conversaciones y prácticas religiosas que he compartido con otros maestros Paq´o de la tradición Q´ero de Paucartambo: Martín Quispe, Maestro de grado Kuraq, y Pascual Apaza y José Quispe, ambos maestros de grado Pampamesayoq.  De manera paralela he recibido enseñanzas de varios maestros de la tradición K´ana, de la provincia de Canchis, Cusco; entre los que destaca Asencio Noa Sasari, maestro de grado Pampamesayoq, eficiente Hampeq y extraordinario Kukaq´awaq (intérprete de la hoja de coca).

    Lo referente a la leyenda de Wiraqocha se ha tomado del libro Wiraqocha y Ayar: Heroes y Dioses andinos, escrito por H. Urbano (Centro Bartolomé de las Casas. Cusco) en el cual se compendia las diversas versiones recogidas por los cronistas europeos de los siglos XVI y XVII.

     Contactos con la Asociación Intip Pachamamaq Wawankuna.

    Av. Confederación 364. Sicuani. Provincia de Canchis. Cusco. Perú.

    Itdg-sicuani@terra.com.pe

    Toribio Quispe Jallo.

    Agrónomo. Miembro de la comunidad campesina de Hercca.

    Isabel Suyo Medina.

    Dirigente de organizaciones de mujeres campesinas. Miembro de la comunidad campesina de Sunchuchumo.

    Asencio Noa Sasari.

    Maestro Paq´o. Hampeq. Kukaq´awaq. Miembro de la comunidad campesina de Cuchuma.

    Carlos de la Torre Postigo.

    Economista, especializado en desarrollo rural y cultura campesina.

     

     

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